domingo, 16 de diciembre de 2012

Statu Quo

Yo, al vivir de pocas cosas digo ser mi dueño,
yo, que me apoyo en el peso de mis palabras y en el remanente de mis sueños,
yo, que mi barco es mi fuerza y mi honor el timón,
yo que nada sería sin mis amigos que son el viento,
mis anhelos que son mis velas y mi familia, que es el mapa de mi situación,
por que bebiendo fuego en el infierno gracias a todos en mi vida siempre hay esperanza, un destello.


Puede que tras una larga ausencia no esté inspirado, sin embargo esta humilde oda se la regalo a mis amigos, y en general a todos mis seres queridos que ellos son por los que soy y seré, algunos no la leerán, pero espero que todos se den por aludidos con esa punzadita cálida que el corazón acoge cuando estas feliz y con los tuyos, al fin y al cabo el invierno es para eso, camaradería y regocijo con los demás eslabones de la cadena de una vida.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuento de no acabar

Aquí aguardo yo en el postigo del lamento,
esperando a oír lo que me dice el viento,
belleza; del espíritu alimento,
lánzame al arte con tiento,
musa, dueña eres de mi aliento.

En las calles de Castilla me abandono,
en su color antiguo me refugio,
ésta soledad no me la perdono,
camino, paseo, pensando en mi mismo cabeceo.

Por los días continúa mi periplo,
en un momento me giro y la veo.
Una vez más pienso en mí mismo y cabeceo,
las horas pasan, habito en mi cerebro,
ya de vuelta a casa me mareo,
me siento destrozado, como devorado por el can cerbero.

Al día siguiente ya he salido de los infiernos,
mañana nueva y nuevos pensamientos,
de nuevo en travesía me encamino,
la veo de nuevo, me hace sentir un niño...

Débil y frustrado me marcho a casa, acongojado.
La quemazón y el desaliento
vuelven a hacer de mi alma un lugar yermo.
me siento, lo pienso.

Otra vez en calle,
armado de valor, no sea que falle,
me la cruzo de nuevo,
de cerca, con detalle.

Puedo oler su aroma de jazmines,
su sonrisa limpia y simple: sublime,
sus ojos color de miel, me hacen estremecerme,
ese brillo, ese carisma, esa luz al pasearse,
su propia presencia parece del brillo de las estrellas burlarse...


¿Por qué necesito un título?

Llegan tiempos de cambio, tiempos de desidia, tiempos de espanto, tiempos de cambio. En éste lúgubre e inescrutable momento, en esta vorágine colosal de juicio inoportuno mi semblante se tiñe pardo y oscuro, como el ocre de la muerte en otoño... Las piedras que uso para los muros de mi mente cada vez son mas romas, cada vez afilan menos su compostura de modo que las ráfagas de la vicisitud llegan de cuando en cuando a golpearme impíamente, exponiendo descarnados sentimientos que vomito sobre lo poco que queda en pie y estos, sin ejercer de cemento lo hacen de ácido, uno que corroe y no preserva... Cauteloso en la llamada a mi ayuda encuentro las viejas muletas que una vez tirara dentro de mi alma, mudando la aflicción y reserva para con el mundo exterior, descorazonado por el hálito de la decisión perdida no logro hallar el viento que me impulse, supongo que perdiendo ya a uno de los pilares del ánimo habré de encontrar otro posible sustituto, si es que la columna derruida se puede construir de arriba a abajo. No hay cosa peor que tender puentes sobre el abismo cuando no conoces lo que presenta el otro lado. En estos tiempos de incertidumbre solo queda guardarse del odio y la tristeza y usar el valor como coraza, seguir adelante y nadar una vez más por esta melaza amarga que no ofrece el mas mínimo gusto de dulzor o de alivio durante un tiempo indefinido. Sólo espero encontrar reposo en una orilla de tierra humilde y reconfortante tan pronto como me sea posible. Lo bueno es que los tiempos oscuros son tierra fértil donde cultivar los escritos.

lunes, 28 de mayo de 2012

Vuelven las reflexiones

He estado pensando, pensando en la apoteosis de la creación humana, en la mismísima catarsis de su ejecución como conciencia. He estado pensando en los años y los siglos, he estado pensando en el futuro, en el porvenir ignoto y en la construcción del presente, que se yergue sobre las cenizas y cimientos del pasado. He estado pensando en lo que nos depara, en lo poco que significan para nuestra entera especie pequeñas cosas como el dinero o la ambición, la economía y las modas, cosas que sin embargo hacen respirar al animal que es la sociedad. Me he preguntado, si alguna vez de esta vibrante y convulsa amalgama de pensadores y pensamientos, de hipócritas, genios, héroes, amantes, eminencias, imprudentes y sátrapas podrá salir el bien más absoluto o el mal más deplorable. Me he preguntado si aguarda una respuesta en los confines del universo, y si por fin, con la ruptura de la ultima frontera, el espacio, se unirán la esperanza y las naciones, si en un futuro que yo como ser efímero e intrascendente no lograré contemplar, pero en el que siempre habitaré si queda un humano que se pregunte que mora dentro de su alma, la distinción del dinero desaparecerá también totalmente. He estado pensando que el odio es inútil, que la misma concepción resulta absurda, y que, poniendo a tela de juicio el breve tiempo que nos agudiza el amor por la vida, es una lástima y una pérdida de tiempo lo que hacen ciertos hombres o mujeres, como puede ser consagrar su vida al odio. Sólo espero y ambiciono que se aprenda la lección de nuestra propia indecencia, que se vea que somos una raza en su temprana adolescencia, y que la vida y nuestra perpetuidad son demasiado delicadas como para dejarlas caer en las manos del odio, el olvido, la traición o la abominación. Veo como el mundo hace de fénix, volviendo cenizas lo que no le conviene para hacerlo renacer de ellas de una forma nueva y adaptada, ara hacerlo renacer con evolución y conciencia, pues todo lo que creamos es un pedazo mismo de nuestra propia alma. Yo sólo espero que el bien, que para mi no necesita nombre como el de Dios, el de Humanidad, Caridad, Ciencia o Progreso, ahonde en el corazón y sobre todo en la mente de las personas para que la humanidad completa, de la que soy orgulloso miembro, alcance con paso firme y apaciguado a desterrar las vicisitudes del tiempo, y a nuestro peor enemigo hasta hoy: nuestras costumbres. Solamente hace falta una cosa para todo esto: paz.

jueves, 19 de abril de 2012

El título es lo último que se escribe.

De entre el sol de entre las nubes, bajo raíces, bajo tierra, entre montes y cuevas, por la brisa y la tiniebla, siento aquello que la vida encierra. No es calor, tampoco frío, a veces me embriaga, me sacude, otras me entristece, su brillo y su luz me mecen. Esta es la complicada musa, caprichosa, ilusa, que no puedo describir porque igual que me ama me usa, descifrando en mi mente todo tipo de visiones, pasiones, emociones: un paisaje iridiscente, una extinción inminente, un heroe épico o uno disidente.

Tras escribir aqui lo que no espero entender ni que se entienda, espero que alguien comparta o comprenda lo que el arte me presenta como ofrenda, esa sensacion eterna que me embarga y me gobierna.

sábado, 10 de marzo de 2012

Hijo del Dragón: El viaje I

En barco marcha, en agua fría y negra,
donde el frío se ve y los hombres no llegan,
para buscarles a sus dioses unas nuevas tierras.
Allí en la nieve, hierro y sangre;
Combate fiero, eso le resarce.

martes, 6 de marzo de 2012

Hijo del Dragón: comienzo.

Nacido del fuego y la destrucción,
Criado con miedo y con dominación,
Salió de su morada, perdido
Hacia lo inmenso desconocido.
No hallará consuelo o compasión,
Pero es fuerte, el Hijo del Dragón.

Heijastus

Una risa macabra brotó del interior de la noche, como chasquidos incoherentes de una lengua extraña, llegó hasta mis oídos y los pobló de curiosidad. En una callejuela cubierta, de un sótano emergía una luz fría, como el invierno echo un solo color. Tras esa ventana de un blanco clínico se cernía la figura de aquel que hubiera esperado otro tiempo mejor, de aquel que mirando su reflejo en el agua parecía caer en un abismo. Sus gestos eran abruptos, se podría decir que "maltrataba" a los objetos no intencionadamente. En su rostro se podía contemplar una mueca indescriptible, como si al mirarte al espejo este tuviera un desliz y te reflejara incorrectamente, como si la luz le gastase una broma a tus propios ojos. En esa mueca reconocía facciones y palabras, dibujos y conceptos de lo mas profundo de mi mente que escapaban a la vigilancia intensa del sentido común. En tanto que me hallaba absorto observando a este peculiar ser sin nombre ni esencia la risa macabra sonó de nuevo, ésta vez cercana, retumbando en mis entrañas. Sobresaltado ladeé mi cabeza para, no sin asombro, observar otro rostro igualmente conocido, pero esta vez no era el desliz de un espejo, era la caricatura grotesca de un lado yermo de mi mente. Una sensación acuciante arrastraba a mi ser, en ese rostro de pétreo semblante; en esa carcajada sombría descompasada de la expresión actual se encontraban el miedo y el cinismo, la severidad y la agresividad, todo ello en una sola cara. Éste segundo individuo soltó una mirada de soslayo al del interior, con el que ahora me sentía identificado, en el que ahora me veía reflejado... El cual era yo mismo... el siniestro hombre que otrora me encontrara a su lado miraba desde fuera, rotos los ojos y furiosa la expresión, con mi propia cara, con mi misma cara, aquel hombre me llenó de pavor.

jueves, 2 de febrero de 2012

El silbido de lo inerte I

Aúlla, golpea, revuelve, zarandea,
Viento... azota mi pensamiento,
azota inclemente mi cordura,
para que de ella sangren sin cura
los versos de mi locura.
Viento, reclama con fuerza mi mente,
Magulla, destructor de fuerza ingente,
Rompe y esboza, transparente,
Escultor de dunas, poseedor de lo inerte,
El viento, hojas y ramas retuerce,
Despoja a mi mente de vileza,
Dota de vida a la salvaje maleza,
Aire, más que aire en movimiento
desplaza el frío en su lamento
Su alarido es mi tormento,
Viento, frío afilado, calor templado; viento.

domingo, 15 de enero de 2012

JACHT II

"Eso es, acércate insensato... recuerda respirar hondo y pausado... puedo olerle desde antes de que siquiera llegara... pobre estúpido... noto como sus pasos tiemblan pensando en mi acecho. Salto, giro. Nada de ruido, nada de ruido... el cuello es la prioridad, me resulta casi increíble... ¡que insensato! mi guarida es su tumba... estoy deseando dar buena cuenta de él... su respiración se acelera, he arañado la piedra, más ruido de la cuenta. Mi sangre se calienta.. silencio... Mi lengua se enjuga, aumenta su temperatura... es generoso, el primero en tres días y está bien alimentado... Cree que me tiene controlado... Mantiene el arco tenso... ni siquiera apunta en mi dirección. ¡Se ha tropezado! Éste es el momento... ¡SALTA!"

...

"no... puedo... ¿qué? no logro... que dolor... debo huir... ¡huir! ha vuelto otra vez, he sido un estúpido... asqueroso primate... ya se levanta otra vez... ahi viene... mejor cerrar los ojos y sentir el golpe seco..."

- ¡Maldita sea!, ha estado a punto de matarme!
-He manejado el garrote lo rápido que he podido, además ¿que te preocupa? este hijo de perra no devorará a nadie más, eso lo aseguro...

sábado, 14 de enero de 2012

Deemstering

El sol va lamiendo las cúspides de las montañas, parece su único consuelo ante una extinción inminente... las praderas dejan entrever las sombras de sus hierbas mas orgullosas, en los lechos de piedras y arboles los pequeños animales se aventuran en la jovencísima noche... en mis ojos anida la gloria anaranjada de este cese diurno, en el infinito puedo ver todo como una paleta de grises difuminados y amarillos de oro, con rojos tímidos pero agresivos y un millar de sonidos silvestres que transporta el fresco viento del atardecer. El cielo, como lienzo de los mismos dioses, se pinta de estrellas y de luna, en un discreto violeta que parece arroparme me el corazón, recogiendo cientos de latidos en una manta de tiempo... parece como si la vista me meciera y mi mente fuera más que esa palabra, entreviendo en este hecho los tejidos mismos de mi propio universo.... es esa música de violines que acompaña al crepúsculo lo que hace bailar a mi alma y detenerme en el tiempo para observar perplejo, como algo tan familiar es a la vez algo bellísimo y complejo.

jueves, 12 de enero de 2012

Jacht

"Frío, afilado como una cuchilla y cristalino como el propio amanecer. Todo frío, blanco perenne y hostil frío. Entre los árboles de humedecida corteza negra veo mis líquenes preferidos. Cuando rozo uno suavemente, la nieve se le desprende como una manta de seda se desprendería del cuerpo delgado de un perchero. Huelo el ambiente. Vaho. Al caminar hacia delante con cautela, me voy hundiendo suavemente en la nieve, que cruje y parece reír cuando me resbalo. De repente noto un sonido... ¿Qué pudo ser? Me estoy poniendo nervioso... tengo que salir de aquí, ¡Ya!... ¡Ellos!, maldita sea mi suerte, yo que había encontrado unos líquenes perfectos... Corro. El fuego me llena los pulmones, escapándose su humo entre mis dientes. Suenan los tambores. Doy saltos sobre las piedras y las ramas... ¡un claro! si tan solo pudiera lleg...

Cortando el viento, una sibilante punta de metal quiebra la ramita de un árbol. Entre los impolutos cristales de frío puro veo aparecer su silueta. Siento una punzada. Mis costillas se separan ligeramente en el vaivén de mi carrera. No puedo seguir. Caigo. La nieve me ha entrado en los ojos, fundiéndose rápidamente. En el suelo parece pesarme diez toneladas el pecho, sube y baja, como los pesadísimos pasos de un gigante. La boca se me humedece... está caliente... quiero dormir..."

-¿Ves hijo? Así podrás alimentar algún día a los tuyos, y quién sabe... puede que cuando seas el jefe llegues a cazar mejor que yo.